La víctima, un salteño, hizo la denuncia en 2016 y la llevó hasta el Vaticano pero ante la falta de respuestas decidió acudir a la justicia ordinaria. El salteño Parma pertenece a la misma orden del padre Agustín Rosas, también procesado y detenido por abuso sexual ultrajante y por enriquecerse espuriamente.
El novicio salteño que vivía con él en la congregación “Discípulos de Jesús de San Juan Bautista”, también vinculado a estas prácticas, llevó su denuncia hasta el Vaticano pero nunca tuvo respuestas. Cuando Parma dejó Santa Cruz, increíblemente fue homenajeado por el Concejo Deliberante.
Parma declaró este fin de semana ante la jueza de Instrucción de esa comunidad costera, Noelia Ursino y después quedó detenido en la comisaría local.
Yair tenía menos de 16 cuando fue víctima del cura Parma. Se había unido a la congregación en Salta, y desde ahí lo mandaron hasta la localidad de Puerto Santa Cruz para que se convirtiera en sacerdote. El joven declaró que junto a otros internos sufrió, además, humillaciones y malos tratos, y que por esta situación intentó quitarse la vida.
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